El muro de Berlin

Publicado: 7 diciembre, 2014 en Articulos de Opinión
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CheckPointCharlie

Por: Valery Rojas

Con la instalación temporal “Die Lichtgrenze” (La frontera de luz), se conmemoraron los 25 años de la caída del muro de Berlín. 15 kilómetros de lo que fue el muro de la capital Alemana, estuvo iluminado por ocho mil globos blancos con helio en el espacio que hasta 1989, dividía la Socialista República Democrática Alemana (DDR), de la República Federal de Alemania (BRD).

El pasado domingo a las 19:30, los globos que trazaban el recorrido del muro, fueron soltados uno a uno por diferentes invitados, entre ellos Mijail Gorbachov, último líder la Unión Soviética, Lech Walesa, ex-presidente polaco y el presidente alemán Joachim Gauck.  Pocos días antes de esta celebración, el colectivo artístico “Zentrum für Politische Schönheit” (centro para la belleza política), logró que se volteara la mirada hacia las fronteras europeas, donde han muerto más de 30.000 personas en los últimos 25 años intentando cruzar estos muros.

La acción polémica que llevó acabo este colectivo, financiado a través de Crowdfounding, fue el traslado de siete cruces blancas que hacen parte del memorial a los muertos del Muro de Berlín, que desde 1971 se encuentran ubicadas a orillas del río Spree junto al Reichstag (edificio del parlamento alemán).

El 7 de noviembre, partieron en buses, cerca de 100 voluntarios hacia el sur de Europa con el objetivo de no solo transportar las cruces, sino también romper las alambradas de las fronteras que hay contra Turquía por parte de Bulgaria (13 km) y Grecia (10 km). También estuvieron en Melilla, en la frontera de 12 km entre el territorio español y Marruecos. Cesy Leonard, coordinadora del equipo organizador declaró: “Es grandioso que nosotros podamos festejar este día y lo debemos hacer. Para llegar a esto, hubo muchas personas que lucharon para hacerlo posible. Pero es fatal, cuando una sociedad festeja y al mismo tiempo desconoce que fuera de Europa está pasando lo mismo”.

Pero estos no son los únicos muros que aun siguen en pié en el mundo. Entre ellos están:

  • Ceuta: además del muro de Melilla, también está la de Ceuta con 8km de largo que evita la entrada masiva de inmigrantes africanos a territorios europeos (desde 1996)
  • Corea del norte-corea del sur: Zona desmilitarizada o franja de seguridad con 4km de ancho por 238km de largo. (desde 1953)
  • Cisjordania: 630 km más 70 km de un muro de hormigón que alcanza una altura hasta de siete metros en algunas zonas (desde 2002)
  • Sahara Occidental: el segundo más largo del mundo luego de la muralla China. 2.730 km (finalizado en 1987)
  • Irlanda del norte: los muros de Belfast se extienden a lo largo de 20 km con alturas hasta de 7 metros que dividen a los protestantes de los católicos. Irónicamente son todo un atractivo turístico (1970)
  • Kuwait-Irak: 217 km que comenzaron a construirse en 1991 por iniciativa de Naciones Unidas para evitar una nueva invasión Iraquí
  • Arabia Saudita-Irak: con un costo de más de US$3.000 de dólares, mide más de 9.000km y limita no solo con Irak y Yemen, sino con Barein, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Kuwait y Jordania, “defendiendo” así la mayor reserva de petróleo en el mundo (desde 2004)
  • Pakistán-India: desde los años 80´s India pretende con esta frontera “combatir el terrorismo”. Mide casi la mitad de la totalidad de la línea fronteriza (2.900 km),quiere ser ampliada hasta cubrir todo el límite entre estos países.
  • Botswana-Zimbabwe: más de 500 km tiene esta alambrada que desde 2003 se erige por parte de Botswana “con el fin de impedir la propagación de la fiebre aftosa en el ganado)

Y mientras tanto ¿qué pasa en Latinoamérica?

Desde el 2009 el gobierno de Río de Janeiro construye muros dentro de la ciudad alrededor de más de 15 favelas, un muro de 11 km para cercarlas.

Algo parecido de lo que sucede en Perú en La Molina-Ate. Dos distritos de Lima dividida por un muro que separa a la gente de ¨clase¨ socioeconómica alta de los que tienen menos ingresos.

Esta semana fue noticia el muro de hierro y hormigón, que se está levantando el gobierno de la ciudad de Buenos Aires en la Villa 31, mientras que el gobierno nacional levanta en el lado opuesto de este barrio, otro muro para separarla del tren.

Más de 5.600 personas han muerto intentando cruzar la frontera, que desde 1994 Estados Unidos mantiene con México, resguardada con su llamada “operación guardián”. El muro tiene más de 3.200 km y se han invertido más de US$2.400 millones con el fin de evitar el ingreso de inmigrantes indocumentados provenientes de México y Centroamérica.

Sin embargo, los peores muros son los que continúan invisibles. Sin lugar a dudas en Colombia, además de la incapacidad de mantener el monopolio de la fuerza por parte del Estado, las desigualdades económicas, la falta de oportunidades, el difícil acceso a algunos territorios, pero sobre todo LA INDIFERENCIA, son fronteras entre nosotros mismos que no hemos estado dispuestos a derribar. Para no ir tan lejos, la división de clases sociales de nuestro país, Colombia. El revuelo que causó la semana pasada la decisión del Alcalde Gustavo Petro de construir viviendas de interés prioritario para las víctimas de la violencia en barrios de estrato 6, sacó a relucir toda el racismo y clasismo que sin lugar a dudas, es uno de los factores que tanto soporta la violencia recurrente en nuestro territorio. Pero tal como dice Catalina Ruiz-Navarro en su columna del pasado 12 de Noviembre “poca diferencia moral hay entre un ratero que hala celulares en un bus y el que sale de su castillo de mármol con escoltas hacia el Congreso”.

 ¿Por qué será que hay muros tan altisonantes y muros tan mudos?, se pregunta Eduardo Galeano. ¿Para qué alardear tanto de la racionalidad de los seres humanos? Definitivamente hay algo enfermo en una sociedad donde las inseguridades se resuelven con muros.

Partiendo del constructivismo social, que plantea que las realidades no son dadas o predeterminadas sino socialmente construidas, somos nosotros como ciudadanos los que en nuestra cotidianidad sin duda alguna podemos hacer algo para ir generando cambios que impactarán poco a poco. ¿Cómo son nuestras relaciones con nuestra familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo y compatriotas? ¿Seguimos siendo indiferentes frente a lo que pasa a nuestro alrededor?

Me permito aquí retomar lo escrito por Mauricio Meschoulam sobre como pasar de la impotencia al empoderamiento. Tenemos que tomar conciencia de la falta de paz, de la corresponsabilidad social e histórica que todos y todas tenemos con los sectores sociales con los que estamos interactuando diariamente, participar, vincularse, reunirse, discutir, leer, educarse, compartir e involucrarse con los problemas colectivos, desde respetar a los demás hasta concientizarnos y actuar en favor del medio ambiente. Romper la inercia de la corrupción y sobre todo, exigir a nuestros gobernantes que cumpla con sus funciones y exigir una rendición de cuentas.

Tal vez al comenzar a derribar nuestros muros internos, serán todas las sociedades las que podrán celebrar con globos de luz, un mundo sin barreras.

twitter    @chanteler

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